#119 – Acompañando a La Tribu

Antes de comenzar el programa haremos mención a las situaciones de Joseph Buddenberg y de Nahuel dispersado por el Estado español en su sed insaciable de joderle la vida a las personas. Nuestro afecto y apoyo para ambos.
Educación y escuela son de los temas que más horas de debate y controversia generan y generarán. Puede que haya más preguntas que respuestas sobre qué hacer y cómo relacionarse con los niños y las niñas para que crezcan tanto en sus necesidades de supervivencia como en sus necesidades de desarrollo emocional, de una manera autónoma y responsable, sin interferir en su naturaleza pero siendo conscientes de querer transmitir unos valores que permitan que sepan que viven en un mundo donde “hay que aprender a luchar para conquistar la libertad en un mundo que carece de ella”, como diría Josefa Martín Luengo. Criarse en una escuela libre o formal no garantiza nada. Proyectar una serie de expectativas (cualquiera que sean) en las niñas y los niños que están viviendo el presente, es algo poco sensato a la par que egoísta.
En esta nueva edición nos acercamos al proyecto de acompañamiento responsable “La Tribu Escuelita” junto a Txelu, uno de sus integrantes. Un proyecto de pedagogía libertaria que escapa de la moda de la educación alternativa. Con preguntas y reflexiones conoceremos el proyecto, charlaremos sobre educación y como ésta  no se escapa de la voracidad del capitalismo neoliberalista (y de las garras de Florentino Pérez…).

Para terminar os dejamos una receta, propuestas de lecturas infantiles para todos y todas (adultos/as incluidos/as) y una recomendación sobre las jornadas Capital Animal que se desarrollan durante estos días en la ciudad que no tiene corazón que habitamos.


Leche de avena

Tras varios años consumiendo leche de avena en tetrabrik y pensando se necesitaba una máquina especial para prepararla, he descubierto que es algo terriblemente sencillo.
Las proporciones pueden variar dependiendo de los gustos de cada uno, pero comparto las que yo utilizo: un litro de agua por unos 70 gramos de copos de avena secos. Para hacerlo más rápido he acabado por emplear el vaso medidor de la batidora, usando aproximadamente una décima parte de copos secos por el resto de agua.

El proceso es una sandez: coges los copos y los sumerges en agua durante una noche, al día siguiente le quitas el agua, añades el litro de agua fresca y bates. Todo depende de la batidora que tengas, pero si es relativamente digna basta con un par de minutos. Hay numerosas recetas en las que a partir de este punto hablan de distintos tipos del filtrado, paparruchas: un colador fino, un meneo de cuchara y listo. Quedan posos, pero como en cualquier leche que compras. Lo mejor es pasarla a un bote y agitar siempre antes de servir.

Antes de cerrar, deciros que hay dos ingredientes opcionales: un pellizco de sal y algún edulcorante. Lo primero sirve para dar más sabor, y lo segundo depende de lo goloso que se sea. Vale con añadir a los copos secos un dátil o un orejón y batir con el resto. El licuado resultante aguanta de tres a cuatro días en la nevera.

Propuestas de lectura: Oso Cazamariposas, Rescate Animal, Ferdinando el toroLa cosa que más duele del mundoLos lobos de la paredCuentos por teléfonoEl señor Silvestre (la segunda parte también es genial), En tu piel y Pippi Calzaslargas.