#– 90 Tenéis el dinero, tenéis la prensa, tenéis la justicia, pero a nosotros nunca nos tendréis

El programa número 90 de Cabezas de Tormenta está centrado en la represión de la protesta social y la disidencia política en el estado español…

Grabamos el programa después de una semana llena de tensión y rabia provocadas por las detenciones y registros efectuados el lunes 30 de marzo en el marco de la infame operación Piñata. En él recogemos un tema que ya hemos tocado en ediciones anteriores, el del proceso judicial que tiene lugar con motivo de la protesta que rodeó el Parlament el 15 de junio del 2011. Tras una inicial absolución por parte de la audiencia nacional, el supremo ha condenado a ocho compañeros a tres años de prisión en una vuelta de tuerca represiva que en términos jurídicos es demencial. Hemos tenido la posibilidad de hablar largo y tendido con uno de ellos para tratar de comprender esta estrategia del poder y aventurarnos a plantear hipótesis acerca de la situación política y social en la que nos estamos adentrando de la mano de sentencias, operaciones policiales y reformas legislativas como la recientemente aprobada Ley Mordaza (no podemos dejar de señalar aquí la última y más casposa chulería del ministro de interior al respecto).

Sin más, desde Cabezas de Tormenta seguiremos apostando por la necesidad de difundir, visibilizar y pensar los conflictos sociales en claves antiautoritarias.

Un abrazo fraternal a toda la gente que está sufriendo y odio eterno a la muerte que nos gobierna.

Os dejamos con el último texto que ha salido sobre el caso del Parlament con motivo de las jornadas de lucha que se aproximan:

La fuerza de todas, su libertad

El juicio contra las veinte personas por la movilización “Aturem el Parlament” finalmente ha terminado con una sentencia de tres años de prisión para ocho de las encausadas. Una condena que se basa en establecer como crimen el hecho de protestar. Tal y como recoge la sentencia, no se las condena por lo que hicieron, sino por estar ahí. Este hecho supone un paso más en el aumento represivo que estamos sufriendo desde la llegada de la crisis. Crisis económica, que ellos mismos crearon y que no sólo ha servido para intensificar la explotación que sufrimos día a día las clases populares, sino que, además, ha aumentado el control y la represión contra quien decide oponerse a ella.

La sentencia demuestra la separación tan fina o inexistente que hay entre la clase política y el poder judicial. Lo que hace es apuntalar la política represiva del gobierno en la línea de la reforma del Código Penal y la Ley Mordaza. El aumento de las desigualdades sociales ha hecho que el conflicto en la calle se agudice. Y no sólo eso, sino que coloca la figura del político como intocable, por encima del derecho de expresión y manifestación.

La sentencia tiene un claro componente político además de vengativo. Es el único caso en que la Generalitat y el Parlament de Catalunya se han personado como acusación particular, a diferencia de las muchas causas de corrupción abiertas  los últimos años que han saqueado las arcas públicas. Es evidente, que se busca obtener unas cabezas de turco que paguen el atrevimiento de protestar contra los recortes, yendo al origen del problema. La clase política no nos representa. No lo hace porque sólo sirve a sus intereses, a los de la clase dominante, a los de las empresas que se enriquecen con sus privatizaciones, un clase política al servicio del capital.

La política que se construía desde el movimiento 15M, que quiso luchar contra los recortes, es la que se sigue gestando, aun hoy, en muchos barrios y pueblos. Aquella que se constituye desde la base, sin jerarquías ni representantes. Del pueblo y para el pueblo. Nos preguntamos qué papel jugarían las formaciones que defienden consignas parecidas en el contexto actual.

Pero nuestra convicción continúa firme a pesar de los golpes recibidos. Sabemos que, tanto desde el gobierno como desde cualquier órgano de poder, seguirán intentando explotarnos más, controlarnos más, enriquecerse más. Pero no queremos seguir siendo espectadoras sumisas y pasivas. La lucha en la calle ha hecho posible parar miles de desahucios, crear una fuerte conciencia de lucha por la educación y la sanidad pública e incluso, vencer al poder, como el caso de Gamonal o Can Vies.

Este es el camino que creemos que tenemos que emprender para parar la entrada en prisión no sólo las ocho compañeras, sino de todas las persona que hoy se enfrentan a casos represivos por las luchas. ¡Yo también estaba en el Parlament… y lo volvería a hacer!

¡Yo también estaba en el Parlament…y lo volvería a hacer!

En esta edición ha sonado:

Sufferer – The Kingstonians

The rich man poor man – The Gladiators